Somos 3,2 millones de personas en este régimen.

1,7 millones del colectivo persona física cotizamos por la base mínima.

Ahora el gobierno, apoyado asombrosamente por las asociaciones de autónomos, va a hacer campaña para que coticemos más, para, según el secretario de Estado de la Seguridad Social, generemos “mejores pensiones para nuestro futuro” y para mejorar nuestra protección. Mmmmm… ¿Cuál? Un autónomo no se puede poner enfermo. Va contra la más íntima naturaleza de su ser, su idiosincrasia. Pregunten y verán.

No es la mejor manera de iniciar esta campaña habiendo “amenazado” ya con subirnos las cuotas, tal y como estamos, y advierten las empresas familiares, entrando de nuevo en crisis. Y, desde esta línea, nos parece estupendo que suban el SMI, pero que no carguen a las PYMES con las subidas de cuotas a la Seguridad Social que ello implica porque va a suponer el despido de trabajadores, sin duda alguna. Sencillamente, no los podemos mantener. Y no por sus salarios, insistimos, sino por lo que ello lleva aparejado para los organismos públicos.

¿Para quién vamos a generar esas “mejores pensiones”? Para nosotros, siguiendo un criterio realista, tenemos serias dudas, sobre todo, a los que aún nos queda un largo trecho por andar…

Desde nuestro humilde punto de vista, aquí hay un par de cosas que aclarar, hablando claro: en primer lugar, hay autónomos que no pueden permitírselo, bastante tienen con llegar a fin de mes como para pensar en su jubilación, y desde un despacho como el nuestro, se puede decir bien alto; en segundo lugar, cada vez nos están poniendo más complicado acceder a cualquier tipo de pensión. No olvidemos que en 2022 hará falta haber cotizado 25 años para calcular la cuantía de la pensión. Y, según parece, suma y sigue…

Tras este panorama tan halagüeño: ¿con qué fin vamos a llevar, lo poco que nos queda después de pagos, a las arcas de la Seguridad Social?

¿No les parece que sería mucho más conveniente suscribir planes de pensiones con las entidades financieras, o las compañías de seguros, o quien quiera que sea, en los que el dinero de cada uno lleva su nombre puesto? Y nadie nos va a poder decir que no lo podemos rescatar, que teníamos que haber ingresado más, o más años, que no cumplimos tal requisito… Tenemos beneficios fiscales por ello, hoy en día, aunque a la hora de rescatarlos, veremos qué tipo de tributación se les ocurre sacar en la Ley de IRPF que nos corresponda a cada uno en la hora J, de Jubilación.

No son tiempos de subidas, señores. Ante el clima que sufre nuestro país por la inestabilidad política que padecemos ya desde hace tiempo, las PYMES se caen.

Ahora bien, si ustedes, políticos, pueden mantener el país a flote solitos sin las PYMES, ahí se las dejamos, y organícense. Con mucho gusto.