El 85% de los autónomos cotiza por la base mínima que permite la ley, que está ligada al salario mínimo. En estos momentos, esa cuantía es de 919,80 euros. Lo que implica una cuota mensual de 278,87 euros por los doce meses del año.

Si el salario mínimo sube a los 900 euros, esa base de cotización se incrementaría hasta los 1.050 euros. Eso implicaría una subida de la cuota mensual de unos 35 euros mensuales, quedando en 313 por mes.

La ventaja más evidente es que las personas que cobran el salario mínimo van a ver aumentado su sueldo.  

 

Lo sufrirán los autónomos.

Nos acerca a Europa. España es el octavo país de la UE con el salario mínimo más alto en la actualidad, aunque muy lejos del séptimo, Reino Unido (1464 euros al mes) y más de mil euros por debajo del de Luxemburgo, el país con el SMI más alto del grupo, 1999 euros al mes.  

 

Posible pérdida de empleos.

 

Aumenta la cobertura de una tasa de entre el 3,2 y el 3,8%, según el mes, a otra entre el 7,6 y el 8,9 el próximo año.

 

 

No combate parte de la precariedad.

 

Mejora las cuentas públicas de Seguridad Social y Pensiones

 

Futuro incierto.

Ante las tensiones generadas el Gobierno rectifica y ha aclarado que la subida del SMI a 900 euros mensuales en 2019, recogido en el acuerdo presupuestario no va a afectar a los autónomos, ya que el 1 de enero de 2019 entrará en vigor la reforma del régimen de autónomos que permitirá que coticen a la Seguridad Social por sus ingresos reales, con ello, los autónomos que tengan mayores ingresos verán elevada su cotización a la Seguridad Social, sin embargo, los que tengan ingresos muy bajos, cotizarán menos incluso por debajo de la base mínima. De todas formas, todo esto son promesas que tendremos que esperar que se hagan realidad.