Cuando tomamos la decisión de adquirir un vehículo de segunda mano, o de ocasión, tenemos dos opciones.

Si acudimos a un profesional de este sector, concesionarios, casas de compraventas… Nos ofrecen un  año de garantía para nuestro vehículo. Cualquier fallo que detectemos en ese período de tiempo, podemos acudir al establecimiento donde lo compramos y el profesional determinará si se trata de una avería debida al uso o mal uso por nuestra parte, o si efectivamente, hay un error del tipo que se trate (mecánico, eléctrico…) que nada tiene que ver con ello.

Si optamos por comprarlo a un particular, es importante tener en cuenta un par de aspectos adicionales: debemos firmar un contrato de compraventa con el vendedor y, sin duda, debemos verificar el estado del vehículo antes de proceder a su compra. No seamos temerarios. No conviene olvidar que el consumidor tiene su responsabilidad en el proceso de la compra. Y la verificación entra dentro de esta responsabilidad. Como, en la mayoría de los casos, no somos expertos mecánicos, no estaría de más llevar el vehículo a un taller autorizado, o incluso realizar una ITV extraordinaria, para comprobar que todo está correcto y de acuerdo a nuestras expectativas.

Otra posibilidad que tenemos dentro de estas últimas operaciones inscribir el vehículo con reserva de dominio, en el Registro Legal correspondiente, mediante la presentación del contrato de compraventa, junto con el impreso legal reglamentario debidamente firmado, dejando cantidades pendientes de abono. Gestión que, por supuesto, se puede realizar en la Gestoría, conllevando los costes y gastos que, por esta operación adicional, puedan originarse.

Esperamos haber facilitado una información útil y clarificante para el consumidor.